Body paint

Maquillaje y body paint como herramientas para conocer su cuerpo, decorarlo, aceptarlo, quererlo, adornarlo y gustarse con algo que ellos mismos han realizado.

La pintura corporal en estas sesiones no es algo que otros nos dibujan para presumir del cambio estético, es algo que nosotros mismos, sin directrices ni pretensiones, vamos realizando mientras nos observamos en un espejo. Hablamos de cara, cuello, brazos, piernas y barriga, sitios que puedan verse al reflejarse en el espejo.

Para comenzar estas sesiones y no crear frustraciones es importante que tengamos en cuenta la diferencia de edad entre los participantes y la costumbre de que los “pintacaras” sean profesionales, por lo que al principio pueden pedirte personajes famosos. Sin embargo, esto es una actividad diferente y para evitar ésto es conveniente explicar en detalle las reglas. Como en todo proceso creativo, y más los que tienen que ver con el cuerpo, los límites son: no juzgar al otro ni a uno mismo, si no hay confianza entre los niños es aconsejable pautar no salirse del propio cuerpo con la pintura ni pintar a otros, cada persona se interviene a sí misma.

La idea es que entiendan que para su rostro y su cuerpo, los que mejor lo conocen y lo cuidan son ellos mismos, que ellos elijan sus colores, sus trazos y sus limites, que tomen el poder de transformarlo como les sugiera el momento. Les amplía la conciencia de su cuerpo, las medidas, la posición de sus extremidades y la simetría o asimetría del mismo.

Para terminar, lo apropiado es que ellos mismos se retiren la pintura frente a un espejo, para seguir con la misma pauta del autoconcepto y dar por terminada la actividad.

Esto podemos realizarlo tanto con pintura de cara como con pintura flúor en luz negra.