Bricolaje

En esta actividad hablaremos tanto del ejercicio manual que supone el bricolaje para los niños como de los beneficios que tiene para niños y adultos trabajar conjuntamente.

Bricolaje en este caso significa realizar las taras de la casa no cotidianas, como son pintar, raspar, decapar, pulir, frotar, clavar etc.

Muchos me diréis que es más rápido y sencillo hacer esto solo que con un niño, y puede que para las personas perfeccionistas esto suponga estrés. En mi opinión es un estrés beneficioso, pues de alguna manera aterriza la exigencia del adulto y nos muestra que no pasa nada por equivocarnos (ni siquiera en las cosas importantes) y que el 95% de las cosas que se ensucian o estropean se pueden preveer o arreglar a posteriori.

¿Que le estamos trasmitiendo a un niño o niña cuando le permitios hacer algo cuyas consecuencias negativas están en su mano y dependen de su atención y precisión? Por ejemplo tomar una herramienta puntiaguda, pintar la pared de un cuarto, o decorar una mesa del salón.

El mensaje que le llega es “confío en ti” y si no nos enfadamos ni le culpamos cuando haya accidentes el mensaje de confianza permanece más profundamente. Pocas cosas hay mas valiosas en la crianza como el conseguir que esa confianza en una/o misma/o se afiance en la persona. Pero para que ellos sostengan la confianza y la responsabilidad a lo largo de su infancia nosotros/as tenemos que confiar también en sus capacidades y esto a veces es lo más difícil.

El participar e incidir en las tareas de bricolaje del hogar es además una forma de reforzar la identidad, pues seguramente los cambios realizados en el hogar son algo que vamos a ver muchas veces en el cotidiano y es muy gratificante sentir que hemos participado de ello.