Columpios

Esta es una actividad especialmente indicada para la integración sensorial, es decir que ayuda al cerebro a organizar las sensaciones que se reciben del cuerpo y del entorno para poder responder y funcionar adecuadamente en relación al ambiente.

Algunos de estos columpios, como el de escalera que es mi favorito, los hemos hecho en casa, con un cuerda gruesa y palos de madera. Existen también balancines de tela que se cuelgan del techo que pueden servir para interiores. Otra opción que podéis utiliza son hamacas, tanto en patios interiores como exteriores.

Muchos terapeutas utilizan columpios para mejorar el sistema vestibular, que es el sistema encargado de darnos información sobre nuestro movimiento. La intención es integrar con el vestibular los sistemas propioceptivo y táctil. De esta manera, los ejercicios que se realizan con los columpios, influyen directamente en nuestros músculos (favoreciendo una mejor orientación y planificación de movimientos) y ademas ayudan a controlar el mantenimiento de la la postura, el equilibrio y el cómo nos relacionamos con el espacio.

Por un lado tenemos las ventajas físicas de utilizar estos materiales: Conocer su cuerpo, ensayar para conseguir mayor agilidad y precisión. Incluso acciones como aprender a caer y sostenerse, ayudan a desarrollar las destrezas del cuerpo.

 

Por otro lado, tenemos las ventajas emocionales como el retarse y superarse a una misma. Esto nos ayuda luego a conseguir la autorregulación en muchos aspectos. El balanceo es una potente herramienta para modificar el tono muscular, regular los niveles de alerta, el estado de ánimo y conectar con nuestras emociones.

 

La diferencia entre estos columpios y los tradicionales es que estos son menos habituales y por lo tanto les permiten un sin numero de movimientos nuevos.

 En estos balancines de cuerda, escalera o trapecios pueden trepar, bajar y subir, colgarse, saltar, balancearse con el propio impulso, aferrarse…

Pueden favorecer la relajación, con los movimientos más lineales propios del balanceo, o utilizar los movimientos rotativos si prefieren estimulación. En general ofrecen muchos cambios rítmicos según lo que van necesitando por lo que es más efectivo que un columpio habitual para controlar el espacio y las distancias, algo que luego les servirá para comprender otros conceptos como por ejemplo la conciencia espacial, el ritmo y el equilibrio.

Estos ejercicios son especialmente importantes para niños inquietos o que estén pasando por momentos tensos debido al sedentarismo y a la falta de actividad física. A estas niñas y niños es mucho mas práctico y respetuoso ponerles un columpio que forzarles a estarse quietos, atender, escuchar o escribir, pues esta contención suele provocar mas nerviosismo y falta de atención.