Enroscando y desenroscando

Aquí os muestro dos trabajos de rosca uno de 0-6 años (autobús) y otro de 3-6 años (alfabeto).

El trabajo de rosca se encuentra en muchos de los objetos de nuestra cotidianidad. El hecho de que queramos trabajarlo aquí es para facilitar que las niñas y niños practiquen el movimiento de muñeca, entiendan que hay un tope, una determinada fuerza y una cantidad de vueltas necesarias para cerrar y abrir adecuadamente un cartón de leche/zumo.

Esto a la larga le proporciona autonomía y por lo tanto autoestima al ver que controla sus movimientos y que es capaz, por ejemplo, de servirse el desayuno por si mismo/a. Por otra parte, la coordinación viso manual nos permite controlar los huesos, músculos, tendones y nervios que se utilizan para casi todos movimientos precisos que hacemos a lo largo del día.

El autobús lo he ingeniado para que el de 3 años, que es más de motricidad gruesa, se empiece a interesar por los movimientos pequeños, pues suele delegar esos trabajos en los demás y eso no le está dando la autonomía necesaria para realizar algunas acciones de la vida diaria. Así que pintamos en los tapones personas que suben y bajan del bus, también las ruedas y algunos faros se pueden quitar y jugamos a que al autobús se le rompe una rueda y la tenemos que arreglar.

El alfabeto de tapones debe tener al menos dos unidades de cada letra, alguna más de la R y la L y al menos 5 tapones de cada una de las vocales.  En este caso le he hecho 7 huecos, pero con  tres, cuatro hubiera bastado, pues ahora estamos trabajando la serie rosa que son monosílabos de tres letras mayormente.

Como os dije no tengo un alfabeto móvil de letras en mayúscula que son las que están aprendiendo en el cole, por eso todo lo que hago lo hago en mayúsculas, pero vosotros/as lo podéis hacer en letra cursiva o imprenta si preferís.

La base es una caja de cartón y el pegamento es silicona caliente.

Espero que lo aprovechéis, recordad, que en Montessori la escritura sucede antes o a la vez que la lectura, puesto que una vez conocido el sonido de las letras ya podemos ir armando las palabras. Este es un ejercicio a la inversa que nos permite como si dijéramos hacer el camino de decodificar (leer) y armar palabras (escribir) en dos direcciones que luego se complementan.

Un saludo!