Hielo y más

El hielo de por sí es un elemento sensorial, pero qué hay si además lo coloreamos, le guardamos mensajes secretos dentro y le damos muy distintas formas se le puede sacar mucho partido.

Con ayuda de un congelador podemos hacer varias actividades; Una de ellas es meter en el agua sustancias que se disuelven completamente en agua (el colorante alimentario, que se disuelven parcialmente (el cacao en polvo) y que no se disuelven nada (semillas).

Otra actividad posible es la de comparar lo frío y lo caliente: en una bandeja ponemos hielo, en otra agua caliente y les acompañamos en la conciencia de las diferentes temperaturas.

Otra es meter fruta entera o exprimida para que vayamos saboreándola poco a poco.

Otra, meter trozos de cosas indescifrables que, hasta que no se derritan, no se puede averiguar lo que son.

Otra actividad es introducir flores en los hielos o incluso flores en el congelador, y veremos que quedan muy bien conservadas. Podemos hablar del proceso de congelación y de como conserva los tejidos de alimentos o cuerpos.

 

 

 

Otra actividad es buscar moldes locos: con una bolsa de plástico podemos hacer hielos con diferentes formas.

Otra es colocar pintura en los moldes con agua, de modo que cuando se vayan derritiendo vamos pintando con el hielo.

Otra de las posibles actividades con hielo es la de crear grandes bloques de hielo e irlos derritiendo con sal y colorante para ir haciendo esculturas.

En todas estas actividades se desarrolla la paciencia, la curiosidad y se estimula el sentido del tacto especialmente.