Jugar al Camping

Jugar de manera simbólica como si nos fuéramos de camping. Para estos tiempos que corren de pandemia mundial, en los que desplazarse es difícil, vamos a poner la imaginación al máximo sirviéndonos de ese gran potencial que tienen los niños y que tanto puede enseñarnos a los adultos.

Con un juego de vajilla o cacerolas pequeñitas y una manta, hemos hecho un pic-nic improvisado que al final se ha convertido en “restaurante rural».

Como sabéis, utilizamos cualquier elemento que tenemos al alcance para hacer de comida o bebida y podemos interpretar un sin fin de roles diferentes siendo clientes, proveedores, camareros, vendedores…

Una de las opciones es participar observando y disfrutando, sin incidir mucho.

Si esto ya lo hemos hecho varias veces y nos apetece participar activamente, también podemos plantearles de forma natural y orgánica diversos escenarios: es decir podemos proponer que los roles se cambien y se diversifiquen con la intención de que todos los participantes pasen por todos los roles (el líder que toma decisiones, el que las acepta, el papel principal, el secundario, el personaje satélite o el personaje que hace de mascota).

Este ejercicio, ya sea en escuelas o entre familiares, favorece el intercambio y la variación de roles entre ellos en otros momentos de la vida real.

Otra actividad que han propuesto es jugar a hacer fuego como si estuviéramos en una aventura nocturna y nos calentáramos con él.

 

Por último, la actividad más reconfortante de todas: cenar (realmente) en la tienda de campaña (que hemos instalado en el jardín, la terraza, el balcón o encima de su cama) con linterna y dormir en ella. La sonrisa al día siguiente no tiene precio.