La arena y sus posibilidades

La arena en su estado natural, además de acercarnos a las cosas bonitas y reales de nuestro planeta, nos ofrece un medio diferente para el desarrollo motor, ya que ralentiza nuestros movimiento, no duele al caerse, es un paisaje diáfano y amplio y sin peligros para correr a nuestras anchas.

La arena en todos sus formatos, como cajones, parques o incluso bandejas también aporta un sinfín de experiencias:

Atiende al aspecto afectivo emocional, ya que surgen varios juegos en los que se planean estrategias y se llevan a cabo juegos simbólicos en los que están canalizando emociones. Además, ayuda a entrenar la aceptación y la gestión de la frustración, porque lo que construimos con ella es efímero y se deshace fácilmente. Al jugar junto a sus iguales o sus familiares, se practica el trabajo en equipo y otras tantas habilidades sociales.

Ofrece experiencias táctiles del aspecto científico-matemático, ya que estamos trabajando con conceptos como lleno, vacío, duro, blando, abundante, escaso… También necesitamos saber con exactitud cual es la humedad necesaria en una construcción para que el material se pueda apilar en vertical. Así como cuánto debemos presionar para hacer una bola que no se deshaga.

Como experiencia sensorial es un material que ofrece muchas cualidades: se deshace entre las manos, se dispersa al caer, cambia de textura con agua, se pueden enterrar y desenterrar objetos y, como todo lo sensorial, su manejo crea seguridad en la personalidad de quien lo maneja.

Para acercar a algunos niños poco acostumbrados y que rechazan este medio, es conveniente que se llenen de arena y se la limpien fácilmente varias veces, para que entiendan que ellos pueden manejar el material a su conveniencia y no al contrario.

Además crea nuevos hábitos de higiene ya que hay que tener cuidado de que la arena no caiga en los ojos, sacudírsela de las manos si queremos comer o limpiársela con agua si se ha quedado pegada antes de vestirse.

La arena es un elemento natural de expresión artística ya que es moldeable. Sus posibles formas son infinitas, por lo que la creatividad está en juego constantemente y además tiene un efecto relajante muy terapéutico para las niñas y niños que han integrado este medio como algo agradable.

Al ser un medio natural está fomentando la exploración del medio, impulsándole a conocer su realidad y aprovechar los recursos que la realidad le ofrece. En las playas se pueden encontrar un sinfín de tesoros naturales provenientes de animales y plantas, por lo que es un buen estímulo para alimentar la curiosidad por el mundo que les rodea.

Algunas ideas para combinar con otros aprendizajes: realizar experimentos con materiales naturales, escribir/dibujar,/leer en arena, juego de lazos con el viento, crear y tocar las diferencias entre montaña, cordillera, valle, cañón, depresión, meseta… practicar volteretas, aprender a caer, masajes corporales, composiciones estéticas con conchas y piedras, practicar la observación sostenida y la meditación.