Mandalas flúor

Este es un ejercicio de colocación y tranquilidad que recomiendo realizar en grupos de dos o individualmente, las podéis realizar vosotras mismas, son fáciles de hacer y muy económicas.

Para realizar esta actividad necesitamos luz negra, una superficie grande plana y las piezas flúor.

Para las piezas necesitamos moldes de silicona, pueden ser de hielo o de otras figuras, y rellenarlos de yeso, escayola o masilla, mezclándola con agua hasta que la masa sea densa, no líquida. Debemos verterlo rápidamente para que no se seque la masa, pues una vez seca ya no es fácil de reciclar.

Después de 5 horas dejamos secar otras 5 fuera del molde y procedemos a pintarlo con tempera o acrílico flúor. Con pintarlas por un lado es suficiente. Lo ideal es pintar figuras iguales de 4, 8 y 16 fichas, para que nuestro mandala quede simétrico.

A continuación apagamos luces, dejando solo las de luz negra. Quién tenga una lámpara de uñas permanentes también le sirve y quien no tenga estas luces puede intentar hacer una envolviendo una bombilla o linterna con varias capas de fiso pintado de permanente azul. Pero en mi caso el resultado fue muy leve con este método, yo recomiendo invertir en unas, ya que se pueden hacer muchas cosas jugando con la oscuridad de estas luces.

Nosotras utilizamos un cartón grande para enmarcar el mandala, pero puede ser el en el suelo y puede ser también un dibujo no estructurado, todo dependerá de las circunstancias de cada uno. Si son muchos participantes, siempre recomiendo delimitar bien el lugar de trabajo para que no se interrumpan unos a otros. Este es un trabajo que puede ser tanto introspectivo y de concentración como expansivo, dependerá mucho de nuestra presentación.

Si nuestra intención es hacer un mandala recomiendo que primero expliquemos que el trabajo consiste en hacer series alrededor de un círculo, para ello elegimos una pieza, valoramos cuantas hay del mismo tipo y las situamos simétricamente en círculo y así sucesivamente hasta quedar satisfechas.