Pelotas sensoriales

Hoy hemos estado experimentando con pelotas sensoriales. Son unas pelotas que el abuelo le regalo hace 2 años y que no hemos podido utilizar hasta ahora que tiene 3, porque son duras y pesadas y no lograba hacerle entender que no eran para golpear.

Hoy hemos estado experimentando con pelotas sensoriales. Son unas pelotas que el abuelo le regalo hace 2 años y que no hemos podido utilizar hasta ahora que tiene 3, porque son duras y pesadas y no lograba hacerle entender que no eran para golpear.

Pero hoy ha sido todo un baño sensorial, la atención ha sido plena y ha repetido varias veces el ejercicio.

Si no tenéis pelotas sensoriales, podéis coger varias pelotas que tengáis en casa. Las pelotas se colocan en fila de izquierda a derecha y se van comprobando sus atributos, cada una tiene un sonido diferente (más seco, las largo, más grave o agudo) y cada una rueda diferente. Echamos una a rodar y la escuchamos hasta que termine de sonar, todas son lanzadas con la misma fuerza y sin embargo unas se quedan más cerca que otras, unas giran sobre si mismas y otras vuelven. Por último, las hacemos botar ya que también cada una es distinta, lo interesante es que todas las bolas son iguales en apariencia.

A partir de ahí podemos trabajar el oído, la relación viso-manual y la memoria (la que tenía el sonido largo era la que rodaba así o así)

Yo con mi hijo utilizo mucho lo que rueda porque a él le llama la atención el movimiento y se concentra sobre todo en actividades que tengan lanzamientos, botes, saltos, golpes, rodamientos…

Mi idea es seguir sus gustos invitándole a desarrollar nuevas cosas en base a ellos.