Sistema oseo

Utilizamos nuestro propio cuerpo como modelo para aprender los huesos del cuerpo. Hacemos el ejercicio de trazarlos en su lugar correspondiente y nombrándolos para que se fijen en nuestra memoria corporal.

Este ejercicio puede hacerse en grupo o individualmente delante de un espejo. Si lo hacéis entre hermanos, como actividad homeschooling, propongo: la persona más conocedora o interesada en el tema hará de modelo y las demás personas pintarán los huesos e irán nombrándolos.

Eso le permitirá a la persona modelo reconocer el esqueleto desde otro perspectiva y dará más espacio al resto para recordar o “adivinar” los nombres, así como para que conozcan la forma del hueso completa. Este ejercicio también puede hacerse varias veces de forma rotativa entre los participantes para fijar mejor los conceptos.

En nuestro caso hemos combinado la actividad con la experiencia de ver y tocar huesos de animales que hemos encontrados en la naturaleza y han sido tratados previamente. De esta forma se explica que hay debajo de nuestra piel, que los huesos están huecos por dentro y la importancia de la estructura osea para mantenernos erguidos.

Para completar la lección podéis utilizar maquetas de madera o libros, incluso construir esqueletos con pasta, cerámica o plastilina.

Algunos niños y niñas puede que asocien las calaveras y los huesos a algo poco agradable, para introducir nuevos registros podemos valernos de la alegre estética mexicana del Día de Muertos, o aludir a los restos que quedan de dinosaurios y animales fascinantes ya extinguidos. También podemos hablar de lo importante que es tener unos huesos sanos y fuertes para hacer cosas que nos gustan como correr y saltar. Es importante destacar los elementos positivos ya que los niños y niñas retienen más lo aprendido si ello se asocia a una sensación o sentimiento positivo.