El Emocionario en Tarjetas

El Emocionario es un libro-juego estupendo para entender las emociones y sobretodo nos da a los padres y madres recursos para trabajarlas en otros momentos.

Buenos días, como sabéis no suelo hacer publicidad de ningún material y recurso, pero este libro creo que tiene un gran mérito y me gusta especialmente, sobretodo porque podemos trabajarlo de distintas maneras quedándonos con la idea principal.

Con esto no estoy proponiendo necesariamente que compréis este recurso sino que veáis como funciona para poder hacer uno vosotros mismos.

El material consiste en una serie de dibujos que emulan emociones, (lógicamente no son universales y puede que no todos nos sintamos identificados con esos dibujos) podéis hacer vuestro propio Emocionario con fotografías de cuadros y dibujos que os inspiren emociones determinadas.

Lo mas interesante de este trabajo es que tiene preguntas hechas entorno a la imagen que los niños pueden responder con bastante facilidad, ya que son sobretodo descriptivas, por ejemplo: ¿Qué animales se ven en la imagen? ¿que tiene el zorro en la mano? ¿Qué va a hacer con su barco? Son preguntas sobre lo que están viendo para que ellos mismos interpreten lo que ven y lo cuenten.

Yo he puesto el nombre por detrás de cada tarjeta y no se lo leo a la niña a no ser que ella, respondiendo las preguntas, llegue a la conclusión de esa emoción.

Hay que tener mucho cuidado cuando hablamos de emociones en no decirle a los niños cómo o qué tienen que sentir. Lo hacemos inconscientemente, por eso estas preguntas nos ayudan solo a saber su opinión, a conocerle y a hacerle reflexionar a él o ella, pero no son para “hacer moral” al respecto. En este caso correríamos el riesgo de que los niños piensen o sientan lo que nosotros queremos que sientan, les estaríamos negando el conocerse a ellos mismos primero.

La actividad que yo realizo es la siguiente: la niña elige tres tarjetas con las que se sienta identificada en el momento, yo le voy haciendo las preguntas (porque aún no lee) y ella va respondiendo. Cuando termina le pregunto si ella quiere añadir algo más y si no pasamos a la siguiente tarjeta.

Si surge tema de conversación o si tiene dudas y pregunta podemos decirle el nombre de la emoción y definirla para que pueda ir identificándolas, si no otro día cogeremos otras tarjetas y haremos otras preguntas. Lo importante es ir cogiendo el hábito de la comunicación sobre emociones, ya sean personales o referidas a otros personajes.