Zancos

Dicen que los zancos vuelven mayores a los niños porque les permiten ganar altura, ver cosas distintas desde una perspectiva superior y controlar sus movimientos. Al mismo tiempo a los adultos los vuelve niños porque les hace jugar y probar cosas simples y graciosas.

Los zancos no solo forman parte de muchos de nuestros rituales más ancestrales, como las salidas de gigantes y cabezudos o las actuales actuaciones de carnaval, también son personajes comunes en los circos y otros espectáculos.

Algunos historiadores cuentan que los pastores los utilizaban para atravesar zonas pantanosas o con nieve sin mojarse los pies. También han servido para recoger frutos, vigilar el ganado y actualmente se usan con un fin deportivo en países como Nueva Zelanda o el Tibet.

Es curioso, pero este elemento se encuentra en muchísimos lugares del mundo, por lo que podemos utilizarlo para aprender de otras culturas.

 

Andar en zancos, además de la satisfacción que produce hacer con tus manos algo que sirve para jugar, nos ayuda a mejorar la coordinación y el equilibrio, reforzando las habilidades motrices que supone este nuevo modo de desplazamiento.

Información sacada de “Los zancos: uso, rituales y posibilidades educativas